Artesanías,Cultura,Tradiciones

Barro que cobra vida

21 Jun , 2018  

En México, las figuras artesanales son la mejor forma que tienen las personas para representar su pensamiento y darle forma a sus ideas, que se componen de su cultura, cosmovisión, etc. Quizás una de las artesanías mexicanas más reconocidas en el mundo son los árboles de vida, que originalmente nacieron en el municipio de Metepec, Edo. o.De México, como una manera de adoctrinar a los indígenas de la época colonial por medio de imágenes, pero hoy día son una forma de representar nuestras tradiciones, cultura popular, etc.

Su origen se relaciona estrechamente con la tradición alfarera y las técnicas que los pueblos pre coloniales ya tenían en la región central de México. A diferencia de la cerámica que se conocía en Europa, el trabajo en cerámica no solo se usaba para la creación de artefactos de uso común, sino para crear representaciones de antiguas deidades y ornamentar con símbolos propios de cada pueblo.

Con la llegada de los españoles y su conquista, esas figuras fueron destruidas y en su lugar, los frailes encargados de evangelizar y transformar a los pueblos nativos al catolicismo vieron en la alfarería una oportunidad para fomentar el uso de símbolos, la imagen de santos y la iconografía cristiana. Retomando la idea del “árbol de la vida” representado en pinturas, se comenzó a fomentar la recreación de estos con barro. Se cree que esta tradición se origina en Izúcar de Matamoros, Puebla, de donde surgieron los primeros árboles con pasajes bíblicos como el Jardín del Edén y la expulsión de la primer pareja como castigo por sus pecados (Adán y Eva).

La tradición se extendió rápidamente hasta llegar a Metepec, lugar a donde se asocia más el árbol de la vida por la gran cantidad de talleres que se dedica exclusivamente a su producción. La función religiosa duró durante gran tiempo, en el cual las familias artesanas crearon obras relacionadas con el catolicismo: el arca el Noé, el nacimiento de Jesus, la sagrada familia, etc.

Es a medidos de la década de los 50 cuando la fabricación dejo de lado esta función y reproducción religiosa y se adentró en hacer árboles de vida temáticos, que representaban desde la primavera, los animales mexicanos, la tradición gastronómica, la catrina y la muerte. Metepec es el municipio que más ha preservado la alfarería, de tal manera que en 2009 se logró convertir a los “árboles de vida” como una marca registrada y denominación de origen para preservar su sello de calidad y autenticidad.

Los árboles de vida son tan populares que muchos artesanos han tenido la oportunidad de exponer sus trabajos en museos alrededor del mundo y grandes instituciones como el Vaticano.

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