Cultura,Música

Con sabor, amargo, pero sabor

15 May , 2018  

 

 

Las canciones de protesta se han convertido en himnos a la subversión, así como la música mariachis en el df le canta a la melancolía y el amor. Cada estrofa, cada verso denuncian la represión, proclaman justicia y la libertad de pensamiento, lo que muchos no se atreven a decir o prefieren hacer canciones con coros pegajosos que se repiten los tres minutos que dura la canción.

Se trata de una vertiente de la lucha social nacional, artistas que han dedicado sus horas de composición a la defensa del proletariado. Siendo represiones violentas del gobierno contra el pueblo, la inacción de las autoridades por la gente que muere de hambre, en honor al movimiento zapatista en Chiapas o Atenco y a todos los movimientos sociales que levantan la voz contra la política depredadora.

Existen algunos exponentes como:

José de Molina cantautor de música de protesta con tendencia guerrillera. Nunca se afilió a ningún partido político se afilió, ya que no creía en la vía electoral como fuente propiciadora de los cambios radicales que el país necesitaba. Trabajó en sus inicios como campesino, obrero, periodista, actor y vendedor, entre otros oficios.

Pudo sobrevivir a la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, y de El halconazo del 10 de junio de 1971. Fue víctima de amenazas, secuestro y hasta golpes, propinados por la policía política mexicana. El poder político trató de comprarlo, pero jamás cayó en la tentación, procurando llevar una vida consecuente con sus ideas. Se consideraba un socialista libertario, ya que pensaba que todo Estado-Gobierno, a la larga se corrompe y se vuelve despótico, represivo y tiránico

Oscar Chávez se caracteriza por interpretar y componer diversos géneros de música popular mexicana y latinoamericana. Es conocido en México por sus canciones de protesta dirigidas principalmente contra el gobierno y la derecha, entre las que destaca “La Casita”. Ha apoyado musicalmente el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Amparo Ochoa En 1965 participó y ganó un concurso en su ciudad natal, con la canción llamada “Hermosísimo Lucero”. Desde entonces empleó la música para defender temas sociales, tanto mexicanos como del resto de Latinoamérica.

Radicada en Culiacán, Sinaloa, se inclinó por la docencia, y fue maestra rural en La Palma, Villa Ángel Flores y Tierra Blanca en su estado natal. En un escrito emitido por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación titulado Díez para los Maestros se hace alusión precisamente a su labor como docente sin perder el espíritu de cantante, pues se menciona que durante las clases que impartía en más de alguna ocasión lo hizo cantando.

Ganó el primer lugar en el Concurso de Aficionados de la XEW y desde entonces, su canto trataba sobre la vida, por las causas sociales, por los obreros, por los estudiantes y por acabar con las diferencias sociales.

 

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