Cultura,Mariachi,Música

El hijo del pueblo, un gran compositor mexicano

26 Jun , 2018  

Cualquier mexicano en alguna ocasión ha tenido la necesidad de buscar un mariachi df económico, echarse unos tequilas y ya entonados cantar algunos de los temas más conocidos por el pueblo como “Un mundo raro” o “En el último trago” muchas veces sin saber que todos estos temas se los debemos a un solo hombre. José Alfredo Jiménez.

Nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato en 1926, este hombre fue un cantante y compositor de una gran cantidad de canciones rancheras, corridos y huapangos muy populares tanto en México como a nivel internacional. En sus canciones, este ídolo de la música ranchera le canta a las mujeres, a la vida, y a la tierra que le vio nacer y tal ha sido su popularidad que su música ha sido adaptada a varios idiomas como el inglés, el francés y el portugués.

Se dice que este hombre nunca tuvo educación ni instrucción musical, sin embargo, gracias a sus padrinos, los arreglos que el maestro Rubén Fuentes hacia y las interpretaciones del Mariachi Vargas de Tecalitlán, no solo pudo plasmar y trasmitir su música, sino darla a conocer en ese momento al país entero.

Su música es tan querida y parte del repertorio tradicional del Mariachi por la simpleza, poesía y asertividad de las letras, la belleza de la composición musical y las vivencias que contaba en cada letra, cosas cotidianas que permitían que todo el pueblo se sintiera identificadas con ellas, de hecho, una de sus canciones más populares fue la que también le dio su sobrenombre “ el hijo del pueblo”.

De un muchacho tímido a un dicharachero que frecuentaba hacer grandes reuniones y enamorarse fácilmente, la música de José Alfredo no solo quedo inmortalizada en su voz, sino en grandes personajes del cine de oro mexicano y producciones posteriores a esta época, como Pedro Infante, Jorge Negrete, Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejía y Pedro Vargas solo por mencionar algunas.

Como actor, trabajo en varias películas, para las cuales compuso canciones, como la de Ahí viene Martín Corona. En sus personajes siempre se buscó exaltar la imagen de un galán charro con amores mal correspondidos, cosa que no pasaba en la vida real, pues Alfredo tuvo cuatro matrimonios, un montón de amoríos y demasiados hijos.

Como muchos grandes, murió antes de lo que la gente hubiera querido, a la edad de 47 años por una cirrosis hepática. En su funeral su entrañable amiga Chabela Vargas organizó un homenaje a este grande acompañado de tequila y al ritmo de su canción El rey.  Sus restos descansan en el panteón de su pueblo natal, al que cada año cientos de personas acuden para poder rendir tributo a este grande de la música mexicana.

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