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El sueño escondido de una niña pequeña

11 Oct , 2017  

Hola a todos los que están visitando mi blog. A los viejos acompañantes que han seguido mi trayectoria, y a los nuevos que apenas están conociéndome. Les aseguro que no se sentirán defraudados, y cada recomendación que aquí se hace sirve para algo o para alguien. ¡Así que comencemos!

Miniaturas-Saribel

Cuando era niña tenía un museo de miniaturas, entre las muñecas, las Barbies, mi cuarto era una zona que debía preservarse. Mi madre me regañaba por desordenada, pero no entendía cuando esfuerzo le había puesto a cada escenario que representaba una historia, un drama, una comedia para mí y mi infantil mente. Me ensimismaba en mil historias que yo creaba, siendo debajo de mi tocador un internado, cerca de mi cama la casa de los personajes, por el armario la cafetería a la que acudían. Todo estaba lleno de cajas, de ropa, de pedazos de tela que mi abuela me regalaba, todo con tal de crear un universo que solo existía en mí.

Dejé las Barbies muy tarde, y con mucho trabajo, solamente porque veía que mis amigas ya estaban con labial en los labios, pero en verdad yo solo quería seguir en la realidad que yo construía, que yo controlaba, que me protegía de los estímulos externos del mundo que nunca son agradables. Así me pasaban las horas, los días, las semanas. No necesitaba a nadie a mi lado, aunque a veces me reunía con mis primas, sin embargo, luego éstas no entendían el hilo de continuidad y terminaba desesperándome.

¿Qué pasó conmigo?, qué pasa con una niña que tiene tanta imaginación, solamente existe un camino, el del arte. Yo elegí, la escritura, había demasiadas historias encerradas en mí desde que nací, es mi pasión, mi camino, mi sueño. Como de pequeña, es como si algo poseyera mi alma, crear historias me aleja kilómetros y kilómetros lejos de esta triste y aburrida vida. Vivo de esa adrenalina, de los sueños, de los finales felices, de las personas que sí son humanas, de los villanos que sí pueden ser vencidos, ¿qué le podemos hacer?

He seguido mi pasión, y aunque ya no juego a las Barbies, sí aprendí a darle rienda suelta a mi imaginación. Todavía realizo museos de miniaturas en navidad, siempre comprando productos en Miniaturas Saribel. Nadie puede hacer que cambies tu esencia, solamente tienes que aprender cómo sacarle provecho.

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